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Nota: Quien crea no captar del todo el mensaje no-dualista que comparte
BIDI, puede probar practicando
Un Curso de Milagros (UCDM), donde se explica lo mismo con mucho más detalle, en especial el proceso del
perdón no-dual, que es lo mismo a lo que BIDI llama
refutación.
Original en francés
www.autresdimensions.com
Canalizado por: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
http://mensajes-del-espiritu.blogspot.com
http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com
Traducción: Hedyn Núñez
Audio
http://www.yakitome.com/data/6785485299/yak_Tn0hRzs8nPHlInuh571ZOjJ2hgBjJmcsZVKko4vAlV05mTV7gkpHyXF1biaYu27kRQwitjR1Bb3ZY0VCHShj_0Vh59kI.mp3
Pregunta: ¿Cómo abandonar la expectativa y la búsqueda del Absoluto?
Ya se dijo que el Absoluto no puede buscarse ya que: ¿cómo buscar lo que
ya ERES? Toda búsqueda, todo supuesto camino, transitado o buscado,
toda investigación en un pasado, de lo que sea que ese que yo soy, aquí
y ahora, no puede, sino alejarte del Absoluto. El Absoluto no puede
conocerse. Hace parte de lo desconocido. Por lo tanto debes refutar todo
lo que es conocido. Pasa tu tiempo, no en buscar el Absoluto (no lo
puedes), sino en refutar todo lo que te es conocido. En un momento dado
(y este momento dado es muy cercano porque lo que propongo es muy
simple), el cerebro, la personalidad, el ego, e incluso la
individualidad, no puede mantenerse, más allá de un determinado tiempo,
con relación a la refutación.
El sentido del yo, aparezco antes de tres años. Es entonces que aparece
la distancia entre el sujeto y el objeto. Es el momento en que la
Conciencia toma conciencia de sí misma y se distancia con relación a
todo lo que puede, sentirse, experimentarse, ser visto, percibido,
establecido, poniendo como un límite y una barrera entre tú y el mundo.
Es esta distancia, esta barrera que crean a la persona, y crea al
individuo. Te basta simplemente con aceptar que no hay nada a perseguir,
nada a buscar, ni esperar, sino simplemente, posar una mirada lúcida
sobre todo lo que es efímero. Tu Eras, antes de estar en ese cuerpo. Ya
Eras, antes de que el mundo exista. Y Serás, una vez que el mundo haya
desaparecido. ¿Pero qué serás tú? Eso no es una proyección en el futuro,
aún menos en el pasado, sino el establecimiento de la Conciencia más
allá de la Conciencia. La Conciencia es experiencia: ella se alimenta
con la experimentación. Hasta cierto punto, crees ser él o la que
experimenta. Tú te identificas a la escena, te identificas al teatro,
piensas que hay un camino y lo recorres porque tú lo creas. No les
enseñaré nada diciéndoles que el pensamiento es creativo. ¿Pero de dónde
viene el pensamiento? ¿Es que él es previo a la existencia de esta
bolsa de comida? ¿Es que tú tienes el recuerdo? ¿Qué pasa cuándo
meditas? ¿Qué pasa durante las experiencias místicas? Incluso la más
increíble, la más extraordinaria. Y bien, es simple: hay siempre algo
que observa. Y este algo que observa no es afectado por la experiencia,
ni por la Conciencia misma. El que observa no es una persona, no eres
tú, en el sentido de una individualidad, sino es mucho más vasto, mucho
más ilimitado que lo que podrías imaginar, concebir o pensar. A partir
del momento en que observes tus propios pensamientos, la forma en que
nacen (es el principio mismo de la meditación) vas a poder,
inicialmente, salir de la linealidad. No para escapar a cualquier cosa o
a quienquiera, porque te recuerdo que el Absoluto engloba también la
Ilusión. Todo lo que es efímero es ilusorio. Lo que es permanente es
infinito e indefinido. Observe lo limitado. El Absoluto observa lo
efímero. Lo efímero está contenido en el Absoluto. Nada puede estar
fuera del Absoluto.
El problema, es que la Conciencia se coloca siempre en un relativo, en
algo limitado, fragmentado, dónde hay sentido de posesión, donde hay
sentido de una atribución, de un papel, de una función, o pertenencia de
alguna cosa. Que eso se relacione al cuerpo, o a la familia, a un
objeto incluso o, para los que realicen el Sí, el sentimiento de ser la
Tierra entera y las Conciencias que son contenidas allí. Eso no es el
Absoluto, sino está contenido en el Absoluto. Ahora bien, tu Eres
Absoluto. Nada limitado puede ser lo que tú Eres. Hay pues primero, una
forma de lógica, a establecer el “yo soy” porque no se puede construir y
construirse que en oposición o en confrontación al no Sí. Es lo mismo
para el yo que se construye y se elabora a partir de tres años, a partir
de un no yo: es la distancia sujeto-objeto. El Absoluto te dice: “tú no
eres ni el sujeto ni el objeto”. No eres la relación entre el sujeto y
el objeto. Y es así, desde la Eternidad, porque la perfección no es
jamás efímera. Tú eres perfecto. Sólo la visión de la construcción del
yo y, para los que están en camino espiritual, la construcción del Sí,
no son más que alejamientos de la Verdad. Todas las verdades que
descubres, todas las verdades que estableces como válidas, en tu vida,
un día u otro, son barridas. Estás en un cuerpo. Este cuerpo va a
desaparecer, es ineludible. Esta Tierra desaparecerá, el Sol
desaparecerá, el Universo desaparecerá. Vuestros científicos lo dicen.
¿Qué ocurrirá contigo, en ese momento? Por supuesto, mientras estés en
el yo, y que jugas el juego, eso no tiene ninguna importancia porque la
escala, dicha de tiempo, escapa completamente a tu comprensión como a
todo concepto. El sentido mismo de la identidad de una persona, de un
individuo, del Sí, no es más que un concepto. El ser humano encarnado
tiene por costumbre de definir. Define a partir de una forma limitada
(objeto o sujeto) pero todo eso es efímero. Lo más difícil (y que es a
la vez lo más simple), es aceptar, de una buena vez por todas, que no
hay nada que buscar, y que el camino sólo existe si consideras que hay
un camino, que si consideras que hay una montaña a escalar o descender,
es la misma cosa. ¿Pero quién es que escala la montaña o quién es que la
desciende? El concepto de esfuerzo es conocido en este mundo. Todo es
un esfuerzo. Es necesario ganar su vida. Lo que te propongo, no es de
no ganarla, sino de comprender, a fin de integrar, de sobrepasar, de
trascender, y de romper las amarras a lo finito. No ya de desviarse (eso
aún sería, un error), sino más bien de colocarte en otra parte que en
lo que es conocido. Para eso, no hay otra solución que aceptar el
principio de lo que debe refutarse. Salir del encerramiento, es
sobrepasar todos los límites, no en una especie de desorden, sino más
bien, superar el orden y el desorden. Es establecerse más allá del orden
y del desorden, como más allá del bien y del mal. Más allá de la
dualidad. Más allá de la Unidad. Es ya no desempeñar ningún papel, sino
aceptar vivir lo que te propone este mundo. No se trata de desviarse de
este cuerpo puesto que estás dentro. Pero no eres este cuerpo. No es una
negación del cuerpo, ni una negación de la vida, sino más bien, la
transcendencia, la transfiguración y la resurrección de la verdadera
Vida: aquélla que no se termina y que por otra parte, nunca no ha
comenzado. Lo que incomoda, es el testigo. Lo que obstruye, es el Sí. Lo
que obstruye es creer que hay un camino, creer que hay una verdad a
encontrar.
El mundo es una proyección. ¿Una proyección de qué? Del pensamiento y de
la Conciencia. Tú no eres ni el pensamiento, ni la Conciencia, ni el
agente que proyectó la Conciencia o el pensamiento. Estás más allá de
todo eso. Como yo lo decía: no es una búsqueda, eso no es un tiempo
porque a partir del momento en que consideres que hay tiempo a
consagrar, tú permaneces en lo que tiene fin. Y el Absoluto no puede
estar allí, para ti. Te has desviado, hasta cierto punto del Absoluto.
El Absoluto está más allá de la Alegría porque la Alegría es la
contemplación del Sí, poniendo fin a una determinada forma de
sufrimiento, efectivamente, pero que no responde nunca a la pegunta de
quién Eres, porque el Sí, no es más que una proyección en una diferente
densidad de la que conocen en el yo, pero que permanece inscrita en el
yo. ¿Dónde quieres ser inscrito? La única angustia del humano, es la
desaparición. Ustedes no pueden desaparecer. Ese bolso de comida
desaparece. Este mundo desaparece. El universo desaparecerá. Los
conceptos y los pensamientos desaparecerán. Pero lo que sostuvo eso no
desaparecerá jamás porque él, nunca ha aparecido, precisamente. Por lo
tanto, observa, sin buscar. Cambia simplemente la mirada. ¿Quién es que
nunca ha aparecido? ¿Qué es lo nunca ha desaparecido? ¿Quién es que
sostiene todas las experiencias, sin participar en la experiencia? Ese
no es ni el testigo, ni el observador. Es algo que está aguas arriba, si
puedo expresarme así. Es lo que tú Eres, no en el yo soy, sino en la
negación misma del yo soy. Recuerda que mis palabras no están destinadas
a ser entendidas por todo el mundo, porque se enfadan. Se enfadan con
lo finito y enfadarse con lo que tiene fin, es a veces perjudicial.
Mientras consideres que no has terminado de llevar tus experiencias (que
no pertenecen más que a tu cuerpo), por supuesto, el Sí se gargariza
del despertar de la Kundalini, de sus viajes, de sus sueños, su Paz, su
Alegría. ¿Pero incluso eso fluctúa ya que quién puede decir, incluso en
el Sí, que él pasa la Eternidad en el Sí? Reflexiona: ¿qué ocurre con el
Sí, una vez que ese cuerpo ya no está allí? ¿Qué ocurre con la
Conciencia, una vez que este cuerpo ya no está allí? ¿Dónde estabas tú
antes de ser en este cuerpo? ¿Estabas en otro cuerpo? ¿Y aunque ese
fuera el caso, si hay al parecer una solución de continuidad entre otro
cuerpo y este cuerpo, dónde estabas tú entre los dos? ¿Tienes tú la
clara visión, el claro sentimiento? ¿Sabes tú lo que está más allá o,
como se lo dijeron muchos enseñantes, el tiempo no existe. Es bien
bonito. Si el tiempo no existiera, este cuerpo no existiría.
Simplemente. Esta Conciencia no existiría. Esta presencia no existiría.
Sólo permanecería Absoluto, este Último. Pero este Último, una vez más,
no es una búsqueda. Es una Verdad que no depende de ninguna experiencia,
de ningún cuerpo, de ningún concepto, de ninguna Conciencia.
La Conciencia está vinculada a la experiencia y a la proyección,
cualquiera que sea la Conciencia. El único momento en que no tienen
conciencia es cuando duermen, y con todo, ustedes se despiertan por la
mañana teniendo, como ya dije, el sentimiento de ser los mismos. ¿Porque
hay qué? La memoria de la víspera, la memoria de una historia limitada a
esta vida, o (para los investigadores espirituales) todas vuestras
vidas. ¿Pero qué importa? Lo que eran ayer, no es lo que son hoy. Y lo
que son, realmente, no tiene nada que ver con el tiempo. El tiempo es
una creación artificial, cualquiera que sea el tiempo. Por otra parte,
el tiempo, es el espacio desprovisto de tiempo, pero no son tampoco
ningún espacio. No dependen del espacio-tiempo. Lo que depende de
espacio-tiempo es una persona. Ustedes no son una persona. Es un juego.
Mientras sigan siendo una persona, alternarán placer y desagrado,
sufrimiento y alegría. En cuanto hay emoción, allí hay tiempo, hay
reacción. Mientras hay concepto, y hay pensamiento, hay tiempo. El
tiempo es la Ilusión que les hace creer en un camino y que los pierde
sobre éste, que les da satisfacciones, que alimenta la Ilusión y la
esperanza o la desesperación, pero ustedes no son ni esperanza ni
desesperación. Son lo que se llamó la Morada de Paz Suprema, esa
Beatitud Absoluta que existe en cuanto no son más una persona ni un
individuo. Ahora bien, la paradoja, es que la persona, como tú lo
expresas, o el individuo, si estás en el Sí, pasa su tiempo
reivindicando una búsqueda de lo que ya está allí. Cuando hayas agarrado
que no hay nada que buscar, que no hay nada que investigar, que no hay
ningún camino, el camino y la búsqueda se detendrán por sí mismos.
Saldrás de la esperanza y la desesperación. Ya no serás afectado por la
vida de este cuerpo, por la vida de estos pensamientos, de estos
conceptos. Y con todo eso no desaparecerá, porque eso tiene un término,
pero el ego va a hacerte creer que si optas este punto de vista, pones
término a tu vida, lo que es falso. El ego es muy astuto para evitarte
pensar así, porque sabe que si adoptas esta clase de pensamientos, esta
refutación, el va a desaparecer. El bolso de comida que eres, ocupará
siempre un espacio y un tiempo dado, pero no serás ya esta persona ni
esta identidad. En ese momento (que no depende de un tiempo, sino desde
un punto de vista), sal de este concepto lineal de tiempo. No hay
espera, ya está allí. Aceptar eso, es extraerse del juego de la persona o
el individuo. Lo repito, aún, para ti: la espera y el camino
corresponden al tiempo. El ego va a encontrar todos los pretextos para
decirte que la vida es eterna, ¿pero sabes tú lo que es la Vida? ¿Dónde
está la Vida? ¿Está en lo efímero, en lo que es perecedero, o en lo que
sostiene absolutamente todo?
Si insisto tanto en el punto de vista, es que éste les hace salir del
tiempo. Y la única manera de salir del tiempo, es volver a entrar en el
espacio, no para ocupar el espacio o los espacios, no solamente, para
establecer comuniones, Fusiones o incluso Disoluciones, sino más bien,
para extraerse ustedes mismos de vuestra propia Conciencia, lo que
nombré no-conciencia. La Conciencia tiene tanto miedo de no existir más
que se construye quimeras en el yo, como en el Sí. La no completud del
yo o del Sí, los complace en buscar ésta mientras que ella ha estado
siempre allí. Simplemente esta completud ustedes la instalan en el
tiempo de una vida o de varias vidas o en conceptos y pensamientos que
se extienden también en el tiempo. Y mantienen así, de manera
indefinida, la experiencia. La experiencia no es el Absoluto.
Precisamente, es el cese de la experiencia, de toda Ilusión. La morada
de Paz suprema es el testigo del Absoluto, en la forma. La forma ya no
es afectada, ni por los conceptos, ni por los pensamientos, ni por las
experiencias. Va allí donde debe ir. La vida se desarrolla como debe
desarrollarse, en la más grande de las facilidades, incluso con una
enfermedad muy grave, sin comer, sin dinero o incluso en la riqueza y la
felicidad. Eso no cambia nada. ¿Qué es lo que cambió? El punto de
vista. Cambiar de punto de vista: no hay otra alternativa. Es necesario
entender también que la culpabilidad no sirve de nada. Si consideras que
las experiencias son buenas para ti, entonces tienes la eternidad de tu
tiempo para realizarlas. No consideres nunca el Último como un objetivo
ya que no es un objetivo. Es una Realidad Absoluta que está ya allí.
Eso es, hasta cierto punto, el nudo del problema. La Conciencia está
ligada a lo lineal y al tiempo. Ustedes no están amarrados a la
Conciencia y aún menos al tiempo. Prosigamos.
Pregunta: ¿Cómo vivir la paz y la alegría?
Te responderé: ¿por qué vivir la paz y la alegría? Ya, en la pregunta,
significas que la paz y la alegría no están allí. La Morada de Paz
Suprema no tiene nada a hacer de la paz y alegrías efímeras. Incluso la
alegría del Sí, tampoco. Sólo tiene por el recuerdo de la experiencia o
por la repetición del Sí instalado en el Samadhi, como experiencia.
Debes en primer lugar definir lo que quieres porque, cuando dices: ¿cómo
vivir la paz y la alegría o estar en paz y en alegría? ¿Quién pide eso,
si no es la personalidad que quiere apaciguarse, pero sobre todo,
mantenerse, seguir existiendo? ¿Qué es lo que hace que la personalidad
tenga necesidad de mantenerse y de existir? Es, por supuesto, el miedo.
Pero mientras el miedo esté allí, cualquiera que sea, ninguna paz,
ninguna alegría, puede conducirte a la Morada de Paz Suprema. El miedo
se inscribe en la memoria, en la historia y en las experiencias, porque
el bolso de comida sólo existe por el miedo. Sin miedo, no habría
siquiera aparecido. No tendría necesidad de desaparecer. Buscar la paz y
la alegría, es buscar un medicamento espiritual, no químico, pero un
medicamento. Es saber que algo no va. Es querer aportar una solución. No
hay solución. No hay problema, tampoco. Todo depende de la mirada. La
paz, la alegría, es algo que quieren conquistar porque consideran que es
exterior a eso que Son, porque todo eso es resultante del principio de
falta, del principio de miedo. Precisamente, el miedo y la falta son la
característica de lo efímero, de todo lo que es dual. El equilibrio de
la dualidad no podrá jamás alcanzar la Morada de Paz Suprema, porque ese
equilibrio es inestable. El oscila, ya sea en el yo o en el Sí.
Sólo el Absoluto, que tu Eres, de toda eternidad, te permitirá
sobrepasar este “cómo” o este “porqué”. También allí, el punto de vista
es primordial, porque mientras reflexionas, mientras hagas esfuerzos,
creyendo progresar, permaneces, moras en la personalidad y en ningún
caso, en la Morada de Paz Suprema. Es necesario cambiar de Morada. Este
cuerpo está allí y si lo suprimes, el volverá. No hay pues nada a que
huir, no hay nada a rechazar, o a adoptar. Solo tienes que cambiar tu
mirada. Porque cualquier mirada adoptada por la personalidad o el Sí no
es más que el resultado de una proyección, de un concepto, de un
pensamiento, de una idea o de otra cosa. Si quieres vivir la Libertad,
más bien que la paz o la alegría, entonces libérate porque ya lo Eres.
La Conciencia, te lo recuerdo, es una proyección, al exterior. Tú
construyes el Sí, como el yo, a través de la negación de lo que eres tú,
de lo que no es el Sí. Defines, para eso, una serie de criterios o
ideales. Y buscas. Por supuesto, es más fácil estar en el Sí que en el
yo, porque en el Sí, la paz y la alegría son más frecuentes, incluso
cada vez más frecuentes, en intensidad, en tiempo, en espacio y en
Conciencia. Pero eso no será nunca la Morada de Paz Suprema porque eres
tributario de lo que tú mismo has creado como concepto, como idea, como
pensamiento, como objetivo. A partir del momento en que aceptas que no
hay ni cómo, ni porqué, y en consecuencia ningún objetivo, la verdadera
Paz puede comenzar a aparecer a tu mirada porque la verdadera Paz no
depende de ninguna circunstancia exterior, ni incluso Interior. Esta
paz, llamada Morada de Paz Suprema es lo que es el Absoluto, no
dependiendo de ninguna condición, ninguna idea, ningún concepto y sobre
todo de ninguna proyección. Aceptar eso, es vivirlo. Pero no pongas
detrás, el concepto de objetivo. No metas, detrás, una espera. En
resumen, no metas ningún tiempo porque el ego, como el Sí, van a
intentar atraparte en el tiempo, un tiempo más o menos largo, más o
menos amplio, pero siempre un tiempo.
Remplaza el tiempo por el espacio. Es decir: no busques a localizarte en
otra parte, no más de lo que pretendes localizarte, en este cuerpo, en
esas ideas, en esos conceptos o en esos pensamientos. En ese momento, la
necesidad de experiencia se callará. El propio observador será él
mismo, visto. Y tú eres exactamente, lo que se mantiene detrás del
observador quién, nunca ha experimentado algo. Es el sueño, es la
Disolución. Son los momentos, que todos conocieron, en la mañana al
despertar: ¿quién soy yo y dónde estoy? Cuando se despiertan de esa
manera, más que de pensar en vuestras angustias, vuestro marido, vuestra
mujer, ¿Qué es lo que pasa? Están precisamente, un milésimo de segundo,
un segundo, en la Morada de Paz Suprema. Recuerden que es siempre la
Conciencia que busca la prueba, que busca la experiencia, que busca el
tiempo. A partir del momento en que entiendes eso, no te haces más la
pregunta de la paz y la alegría. Pero para eso, debes extraerte de todas
las definiciones: “soy un hombre”, “soy una mujer”, “tengo tal edad”,
“tengo tal trabajo”, “ocupo tal función”. No son nada de todo eso. No
dije que eso no existía. Al contrario: eso existe. ¿Pero eres tú ese que
existe o Eres tu otra cosa? Si quieres la paz y la alegría, no seas
nada de todo eso. Extráete, tú mismo. Para eso, la persona debe
desaparecer, no desaparecer por un final de vida que sólo sería, un
espectáculo irrisorio, sino extraerse de toda Conciencia, de toda
experiencia, de todo folklore, de todo espectáculo. Si quieres la paz y
la alegría, no seas nada de eso. Extráete tu mismo. Si llegaras a hacer
eso, más allá de algunos milésimos de segundo o segundos, no tendrías
ya ningún problema de paz o alegría de cuerpo o de Conciencia. La Vida
se desarrollaría sin intervención del ego o del Sí. Esperarías
pacientemente, haciendo lo que debe hacerse, lo que la Vida te da a
hacer, sobre este mundo, pero ya no serías afectado por lo que sea. Allí
está la Libertad.
Por supuesto, hay entre ustedes, quienes han hecho experiencias fuera de
este cuerpo, de este tiempo, y de esta Dimensión, pero eso siguen
siendo sólo experiencias. El Absoluto está más allá de toda
experiencia. Pero si tienes sed de experiencias, entonces, las vivirás.
Si tienes sed de encarnación, entonces, las vivirá hasta no tener más
sed. El ser humano encarnado tiene siempre sed, porque él se construye
sobre el miedo y la carencia. Si, un día, no tienes ya sed, eso quiere
decir que no hay más miedo y más falta, que no hay más búsqueda de paz y
alegría porque habrás pasado a ser lo que Eres, desde la eternidad: la
Morada de Paz suprema. Pero mientras estés atado a ti, a eso que crees
ser (este cuerpo, esta persona, estas ideas, estos conceptos, esta
búsqueda, este espectáculo) participas del espectáculo, de una manera
como de otra, como el actor o quién observa, pero no has salido de la
Ilusión. Y el colmo, es que el ego, como el Sí, se persuaden de que van a
poder seguir siendo lo transitorio, porque finalmente, el ego y el Sí
querrían que lo efímero dure. Pero lo transitorio no será nunca
Absoluto. Es una Ilusión. En este sentido, buscar el Absoluto no quiere
decir nada. Buscar la paz y la alegría es una proyección de la
Conciencia y no quiere decir nada, para el Absoluto.
El Absoluto, es justo el momento en que todo punto se convierte en el
centro y no hay centro que buscar porque todo es centro. Y no hay nada
que proyectar, cuando todo es centro, porque cada centro produce las
características de cualquier otro centro (supuesto, proyectado o
imaginado). No eres ya el punto de vista de la persona, tanto en sus
alegrías como en sus sufrimientos. El que es Absoluto puede manifestar
cualquier cosa en esa bolsa (incluso manifestando algo, muy doloroso) y
con todo, no es eso. Y si lo sabe, entonces, cualquiera que sea el
sufrimiento, no puede ser afectado o alterado. Allí, está la verdadera
Paz. Allí, está la verdadera Alegría. Mucho más allá de la contemplación
de la Luz, porque mientras contemplan u observan, ponen una distancia.
Cuando digo: “cambien de mirada” o más bien “cambien de punto de vista”,
eso los lleva a extraerse de toda mirada y en consecuencia a no
observar más. Porque la única manera de verlo todo, es estar en el
centro. Ahora bien, el centro no se mueve jamás. Está por todas partes.
La inmovilidad, como el sueño, participan en el establecimiento de lo
que nombré no-conciencia. Mientras que la búsqueda de un ideal, de un
marido, de una mujer, de un trabajo, de un más allá, los aleja. Es la
paradoja. Creen avanzar pero retroceden mientras no hayan comprendido
que nunca se han movido. Pasan del uno al otro y vuestros humores
fluctúan en el mismo sentido, así como vuestros pensamientos. Es como
cuando ustedes dicen: buscar el Amor. Pero ustedes Son el Amor. No
pueden buscar el Absoluto, porque ustedes lo Son. No pueden buscar el
Amor, porque ustedes lo Son. No pueden buscar la Luz, porque ustedes lo
Son.
Esta noción de búsqueda, en un momento dado, en vuestra investigación
temporal, debe cesar. Se puede decir que este mundo sólo existe porque
multitudes de Conciencias se proyectan ahí. Cuando duermen, como lo
dije, el mundo desaparece. Ustedes no se plantean la cuestión de si va a
reaparecer mañana. ¿Por otra parte, tienen la certeza? No existe, como
ya lo saben, ninguna certeza sobre este mundo, si no es la muerte de esa
bolsa. No se planteen la cuestión del devenir de esa bolsa, ni de sus
leyes, la verdad, porqué y quiénes son, sabiendo que no encontrarán
ninguna respuesta en lo que se les da a percibir, sentir y experimentar
porque están más allá de todo eso. Mientras vuestra Conciencia se vuelva
hacia la proyección de un ideal (incluso el más elevado, incluso de más
Amor), eso sigue, y seguirá siendo, una proyección que aleja a ustedes
de la Morada de Paz Suprema. Acepten este postulado. Háganlo Verdad
porque no hay otro. Recuerden: lo efímero se construye sobre los miedos y
las carencias. Si pretenden colmar los miedos y las faltas, mantienen
lo efímero, en esta vida o en otras vidas. ¿Son ustedes de verdad eso?
Ahora, si son de verdad eso, entonces continúen. Ustedes deciden: ¿lo
efímero o el Absoluto? ¿La Morada de Paz Suprema o la alegría del Sí?
¿Contemplarse el ombligo o el corazón, o detener la contemplación, con
el fin de ser lo que Son más allá de todo tiempo? Les corresponde
definirse. A ustedes de decidir. Ningún elemento exterior puede decidir
en vuestro lugar: ninguna paz proyectada, ni alegría proyectada, ni amor
proyectado, ningún efímero. El colmo de lo efímero es hacerles creer
que pueden encontrar el Infinito en lo efímero. Eso es falso. La mejor
manera de encontrar la Paz y la Alegría eterna, es olvidarse de uno
mismo. Es lo que pasa cuando duermen, normalmente.
Pregunta: ¿Cómo puedo refutar el miedo de no saber cómo formular y hacer una pregunta?
La pregunta es una interrogación: toda pregunta, que puedas platearme o
no importa a quién. Cuando tú te planteas la pregunta de saber si
llueve, observas por la ventana o miras el cielo. El problema es que si
te preguntas por el Absoluto, no puedes tener respuesta. El principio
es: “tú eres lo que buscas”. ¿Qué quiere decir el miedo, repito? El
miedo no es más que la carencia, llevada al extremo. Y todos los miedos
(como lo dije) toman nacimiento en el mito de la muerte. Es muy fácil
decir que el ciclo de la vida y la muerte forman parte de la vida. En
cuyo caso te respondo: dónde estás tú cuando has muerto puesto que ya no
estás en vida, tal como lo has definido. La conciencia de este cuerpo,
del yo, como del Sí, desaparece. ¿Es que tu, tú vas a desaparecer? Sí.
El miedo está allí. El miedo de plantear una pregunta (o de no saber
hacerlo) sólo está destinado a darte aún más miedo. Mientras te pongas
una identidad (o una no identidad) sobre el miedo, consideras que el
miedo es tu vida. Qué más da saber si el miedo viene de esto o de
aquello, puesto que, en definitiva, todo miedo está vinculado y solo se
justifica por lo efímero ¿Cuándo duermes, sin sueños, ni pesadillas,
tiene miedo? ¿Quién es que tiene miedo? Mientras alimentes el miedo (de
no saber, vivir cualquier cosa desagradable), no puedes ser Absoluto
(que ya está allí). Se puede decir que el ser sólo es sostenido por el
miedo. Porque el ser que es sostenido por el Amor, él, Es Absoluto. Allí
también (y una vez más), el defecto, es la falta y el miedo. La falta y
el miedo inscritos en lo limitado. ¿Eso qué quiere decir? Que te
identificas a tu saber, a tu persona. Estás por lo tanto atada a lo
efímero. De allí, viene el miedo. Allí, está el origen inicial y final
del miedo. Ahora bien, la única cosa a la cual puedes atarte, es lo que
Eres, en Verdad. Es el apego a la persona (que no es lo que ERES) que
inicia el miedo y lo mantiene.
El miedo es una secreción del cuerpo y vuestros científicos lo saben:
hay hormonas del miedo, como hay hormonas de alegría. ¿Es que tú eres
una secreción de este cuerpo? No. Simplemente te has identificado. ¿Por
qué? Debido al miedo. El miedo genera el miedo. No hay ningún medio de
salir. Puedes poner el bálsamo del Sí (que alivia). Puedes poner el
bálsamo (que alivia) del sueño o la química, para luchar contra el
exceso o la insuficiencia, en este cuerpo. Pero no eres ni el exceso, ni
la insuficiencia, del uno como del otro. Imagina (ya que es la Verdad)
que el miedo es segregado por el cuerpo. El miedo tiene un olor, por
otra parte: hay química, allí dentro. ¿Pero eres esta química? No.
Simplemente, tu conciencia se ha identificado. Y va a responderme que,
cuando vives el miedo, tienes miedo. O cuando vives el cansancio, estás
cansada. O cuando vive la muerte, vives la muerte. Pero tú no puede
morir. Es éste cuerpo que muere. Mientras tienes miedo de la muerte,
tienes miedo de vivir. Mientras tienes miedo de vivir, tienes miedo de
la muerte. Porque no sabes lo que hay después de lo efímero. No puedes
saberlo, de ninguna manera, en ninguna experiencia, incluso en el
encuentro con la Luz. Eso no puede darte sino bonitos recuerdos,
bálsamos aliviando el sufrimiento y el miedo, sustituyendo a la
secreción del miedo por la secreción de la paz o la alegría. Pero la
Morada de Paz Suprema no se inscribe en la química. Es la mirada que
cambia. El que tiene miedo ha inscrito su creencia en lo efímero,
cualquiera que sea este miedo, cualquiera sea lo efímero que se vive. No
puedes encontrar ninguna satisfacción definitiva fuera de lo que Eres,
de verdad. Porque todas las alegrías, todos los dolores, sólo duran un
tiempo. Todos los seres humanos lo saben. Incluso grandes seres que
vivieron la Morada de Paz Suprema (viviendo por lo tanto el Absoluto, en
la forma) pasaron por estas etapas, porque eso hace parte de la Ilusión
de este mundo.
No puedes demostrar la Ilusión de este mundo. No puede probar la Ilusión
de este cuerpo, porque, si se lo golpea, le hace mal, y la conciencia
lo vive. No puedes, sino refutarlo. Refutar no es demostrar. Refutar no
es oponerse y aún menos (como ya lo dije), negar. Es cambiar de mirada,
de punto de vista. No eres ni lo que sufre, ni lo que está contento, ni
él Sí, ni el yo. Si aceptas eso, lo vives. Ningún miedo puede surgir. Y
aunque surja, no tiene ningún agarradero. Pero mientras luches, te
opongas a cualquier cosa, en la Ilusión, mantienes la Ilusión. Cuando
duermes, la Ilusión no existe ya. Es más bien allí que está el problema.
El miedo es un aguijón que te mantiene en la Ilusión. Porque, para el
que está en la ilusión, la ilusión da menos miedo que el Absoluto. Por
otra parte, para él, el Absoluto no existe. O entonces, lo prevé en un
tiempo futuro, como un esfuerzo para proporcionar, algo que está lejos,
en el tiempo como en el espacio. Eso no hace más que firmar el apego
formal a la bolsa de comida o bolsa de pensamientos. Es la misma cosa,
aunque no lo veas. El que dijo: “pienso por lo tanto soy” no puedo
penetrar el no-ser, no pudo abandonar el “yo soy”. Puedo, solo pulirlo y
construirlo. Pero cuanto más lo pulirá más lo construirá, él mismo se
encerrará más, en su propio aislamiento, en su propio miedo, detrás de
sus pantallas, en sus propios límites. Mientras hay límite, mientras hay
salvaguardas, no hay Libertad. Y con todo reivindican toda la libertad.
Pero tienen miedo de la Libertad, porque es lo que Son. Sólo la
conciencia les impide verlo. No es algo a concientizar, pero es algo a
hacer cesar. Es el revés exactamente de lo que quiere hacerles creer la
persona que creen ser (este saco de comida, este bolso de pensamientos).
Recuerda: ningún bolso, incluso el más perfecto, es Absoluto. Porque un
bolso, es un límite entre lo que está dentro y lo que está afuera. Por
lo tanto, mientras consideres ser un bolso, eso quiera decir que
consideras que hay un dentro y un fuera. Y mientras consideres eso, el
miedo esta allí. Es una secreción del bolso. No eres el bolso. No eres
tampoco lo que constituye el bolso. Ni tampoco todos los bolsos. El
Absoluto no conoce el límite. No hay por lo tanto bolso. Deja tranquilo
este bolso, no te ocupes de él, déjalo vivir lo que tiene que vivir,
que eso sea en el trabajo, en el amor o en lo que sea. Y percibirás que,
si lo dejas vivir, completamente sólo, tu vida se volverá maravillosa y
el Absoluto estará allí. Es precisamente la implicación de la propia
persona (o del Sí mismo) que encierra el bolso y hace a este bolso
miedoso. Todo lo que llamas control, habilidad, es la ausencia de
Libertad. Es una dificultad. Entonces, vas a defenderte diciendo que
estás encarnada y que es necesario establecer normas. Pero las normas
son buenas para la bolsa, para los pensamientos, para la moral, pero no
para lo que Eres. Salvo si consideras que eres algo de moral. No eres
más la moral que el miedo. No eres más esta vida que se vive, que la
muerte que se vive, o que ese nacimiento que se vivió. Es un concurso de
circunstancias. Que lo llames kármico o evolutivo, eso es falso. Sal de
todo lo que te obstaculiza y verás que el miedo sólo existía en eso que
te entorpecía. El bolso no es culpable (ni de comida ni de
pensamientos). Él está allí, es un punto, eso es todo. Pero tú, no Estás
allí. Descubre dónde Estás (fuera del tiempo) y verás que este bolso de
comida y pensamientos se llenará de maravillas. Aunque lo vivas o no lo
vivas. Mientras Eres tributaria de los afectos, de los miedos, de las
pérdidas o las ganancias, es la misma cosa. Es ilusorio.
El ser humano, generalmente, quiere poner la Eternidad en lo efímero.
Pero eso es falso. Es lo efímero que está en la Eternidad. El Absoluto
contiene lo efímero. Pero ningún efímero puede contener el Absoluto. Eso
es matemática elemental. No puedes ser el centro y la periferia. No
puede ser el movimiento y lo inmóvil. Salvo si te conviertes en el
centro y trasladas este centro por todas partes, puesto que es el mismo
centro. Cuando les decía (o cuando les digo, sobre todo ahora), de
permanecer tranquilos, eso no quiere decir permanecer sentada en una
esquina y no hacer nada. Es permanecer tranquila en los pensamientos, de
no dar peso, ni al miedo, ni a las experiencias, ni a ninguna cosa.
Quieren estar en la Morada de Paz Suprema, que ya Son y hacen todo para
alejarse. La Morada de Paz Suprema no tiene nada que hacer con lo que
hacen o de eso que creen ser. Ella es eso que ustedes Son. Son eso. Son
el centro. No son el centro del mundo: sin duda, eso es el yo. No son
más el centro del corazón: sin duda, es el Sí. Pero son todos los
centros, no solamente estos dos. ¿Qué es lo que los limita? El saco.
Pero no son este saco, ni de las ideas, ni de los pensamientos, ni la
comida. Acepten eso porque es la Verdad. No es una creencia, es
precisamente el fin de todas las creencias. Paren de creer. Cuando me
dices: “tengo miedo”, muéstrame tu miedo. ¿Eres capaz de mostrármelo?
Cuando dices: “soy este cuerpo”, veo este cuerpo, pero pruébame que eres
este cuerpo. Es una creencia, una experiencia, pero no es la Verdad. Si
te liberaras de esos pesos, aunque eso te parezca absurdo (por
supuesto, que el ego va a encontrar eso absurdo y el Sí también), pero
si tú vas en lo que te parece absurdo, te descubrirás Absoluto. Porque
recuerda que, para lo conocido (para la persona como para el individuo),
el Absoluto es absurdo. Obviamente, allí, desde este punto de vista,
sí. Da vuelta al punto de vista y vivirás lo que tú Eres.
Pregunta: De la noche a la mañana, la vida que llevo y que siempre había
deseado me parece vacía de sentido, como si fuera la vida de otra. Hoy
no me reconozco ya, ni en lo que elijo, ni en esos que se presentan a
mí. ¿Qué hacer?
Precisamente: no hacer nada. No hay ninguna solución que aportar, puesto
que has encontrado la solución. Si puedo expresarme así, estás a caballo
entre el juego del Sí y el Absoluto. Por supuesto, como lo sabes, no
hay pasaje, ni del yo, ni del Sí, hacia el Absoluto. Pero ser Absoluto,
es cuando el yo y el Sí son absurdos. Es exactamente lo que vives. Pues
te felicito y debes felicitarte. Eso prueba, simplemente, que el yo no
quiere jugar más. Eso prueba que el Sí, que era el objeto de todas tus
atenciones, él también, se disuelve. Sobre todo, no pidas nada. No
proyectes nada. Estás en la buena vía, la que te dice que no hay vía. No
escuches por otra parte ninguna voz, incluso la mía. Porque ya estás
ahí. Ve a los límites de lo que te parece precisamente absurdo. El
Absoluto está allí. Lo que pasa (y lo que vives) se llamó la disolución
del alma (o la consumación del alma que ya no se vuelve hacia la
Ilusión, ni hacia la experiencia, sino que remonta hacia el Espíritu.
Tienen a la que fue una gran dama, que ustedes llaman (Ma Ananda Moyi)
en numerosas ocasiones. No hay otra manera de desaparecer y de anularse.
La desaparición no es la muerte. Desaparecer, es salir del parecer. Es
por fin estar claro, de no detener más nada, ni desear nada. No es la
muerte del deseo, no es el desinterés, sino es la Verdad. Es el lugar
fuera del tiempo (el centro, como todos los centros) donde se encuentran
todos los contentamientos. Por supuesto, desde el punto de vista del
que es limitado, eso puede parecerle inquietante, desesperante, vacío.
Pero si vas al final, está lleno, es el Absoluto, es eso. Pero está
también, la percepción del observador que observa que todo eso que hacía
parte de su vida, ya no existe.
Pero como lo dije: no eres tu vida, inscrita entre el nacimiento y la
muerte. Es necesario poner bien fin a lo que es conocido, a todo lo que
se conoce, para, por fin estar, más allá del yo soy, en la no conciencia
que llamé la a-conciencia, que no es la inconsciencia. Pues, sobre
todo, no hagas nada, no cambies nada. Permanece tranquila. Porque a
fuerza de observar esta nada (como tú lo observas), el Absoluto está
allí. No hay nada de más simple. En cuanto eso te parece complicado, es
el yo que interviene, la pequeña persona, la bolsa. Permanece allí donde
estás y deja desarrollarse lo que se desarrolla. Si aceptas eso, sin
implicarte, sin indiferencia, sin deseo de alguna cosa, y si haces cesar
el juego del observador, saldrás del teatro. Es la única condición
posible para vivir y Ser la Morada de Paz Suprema, aquí como por todas
partes. Habrás vivido tus Tinieblas, que con todo llamabas tus Luces,
que partieron. No olvides que estás invertida, sobre este mundo: que lo
que llaman el vacío, es lleno y que lo que llaman la materia, es vacío.
Vuestros científicos lo saben. Tú tienes la oportunidad de vivirlo.
Entonces, sobre todo, no busques a saber, porque el saber es una
proyección. Lo que vives pondrá fin a la experiencia y en consecuencia a
la conciencia limitada. Ninguna duda es posible al respecto. Y si
ustedes mismos se preguntan, los unos y los otros, se darán cuenta que
es el caso, para muchos de ustedes, que han trabajado para el Sí.
Allí también, cada vez más, lo que hay que asir no es un saber, ni una
comprensión, ni una experiencia, ni el yo, ni el Sí, simplemente:
cambiar de punto de vista. Acepta la aparente absurdidad de la cosa para
descubrir el verdadero sentido, es decir, la Esencia (y no los
sentidos, en dos palabras). Y no hay ningún sentido. Los sentidos te
engañan. Sólo la Esencia (en una palabra) es la solución. Y mientras hay
sentido, no hay Esencia. Mientras quieras dar sentido, una lógica, a tu
vida, a tus experiencias, a tu Sí, no estás listas a soltar te agarras
de lo efímero. Pues lo que vives (o más bien lo que no vives) es
exactamente eso: lo que tú Eres. Entonces, por supuesto, la
personalidad, el Sí deben hacer el duelo, porque es una puesta a muerte
de lo efímero. Y eso puede dar miedo, o en todo caso, interrogar. Si tú
sobrepasas el miedo o la interrogación, constatarás rápidamente, que
Eres la Morada de la paz Suprema. Es ahí. Tú Eres eso. Repito no busques
comprender ahora. Tendrás todo el tiempo para reflexionar y concluirás
que no hay nada a reflexionar. Hay que dejar doblegar lo que muere, ya
no alimentarlo, ni buscar a saber. Entonces, dicho de manera poética, se
te dirá: “vuelve a ser como un niño”. Pero un niño, es aún una bolsa.
Ve más allá del niño, antes del saco. Ya estas allí.
Pregunta: Una fragilidad me hace pasar de la risa, de la ligereza a la
pesadez, a pensamientos obsesionantes continuos, sin concientizarlos.
Soy incapaz de amar y de ser amada, de centrarme e incluso de refutar.
¿Cómo salir de este infierno?
Pero, el infierno, eres tú, en lo que crees ser. No hay otro infierno.
Reflexiona. Amar o ser amada, es considerar que hay una carencia puesto
que tu Eres Amor. Proyectar el amor, es alejarse de ser Amor. Porque
quien es Amor absolutamente, no tiene que decidir amar o buscar a amar,
ni incluso de ser amada. Puesto que es su Esencia. Detrás de tu
pregunta, hay culpabilidad. Lo efímero oscila: no puedes encontrar
equilibrio, de ninguna manera, de manera duradera, en el seno de lo
efímero. El problema, es el narcisismo porque, básicamente, este
infierno que describes está vinculado a tu propio narcisismo, la
necesidad de traer a sí, en el yo. Es el centro del ombligo. Es buscar
causas al sufrimiento, a las oscilaciones, a los humores. Pero, al hacer
así, mantienes la Ilusión no de no creerte digna de amar o de ser
amada. Pero no tienes que ser digna (o indigna) puesto que Eres Amor.
Mientras busques el amor en el acto de amar, en la necesidad de amar (o
la necesidad de ser amada) no haces más que renegar de tu propia
naturaleza. Todos los seres humanos reivindican de actuar, como mínimo,
una vez en su vida, por amor, cualquiera que sea la expresión de este
amor (sexual, filial, pasional, espiritual). Mientras buscas, hay
carencia. Si no buscas, la carencia ya no está. Buscar el amor, es como
pedir a una manzana buscar una pepita. Porque la pipita está dentro. No
puedes buscar en un exterior, una satisfacción interior, si eso no es
permanecer y quedarse en la Dualidad y en la alternancia
placer-desagrado, en algún amor que éste sea (sexual, pasional, filial).
Todo eso son amores humanos que sólo reflejan la falta de amor de lo
que Son, realmente. Porque vuestra mirada no es buena. Todo eso viene de
las creencias, de todas las creencias, cualesquiera que sean, de todas
las memorias (las vuestras como las de los otros), cualesquiera que sean
Pero no eres un ser de memoria o creencia. Eres Absoluto. Ustedes Son
Amor. ¿Cómo puede ser que lo que es ilusorio (Maya) podría aportar
alguna satisfacción que sea durable? Porque incluso la satisfacción más
duradera se apagará con la propia muerte, de este cuerpo de comida. El
ego se cree, en permanencia, inmortal. En todos los amores que existen,
él los quiere infinitos y eternos, más allá de la muerte. Pero ningún
amor, vivido aquí, es el Amor. Todo amor (incluso el más desinteresado,
el más espiritual) no es más que la traducción de la falta de
reconocimiento de lo que Son: Amor. Como el miedo, como el narcisismo,
como el infierno, que no son más que no reconocimientos de vuestra
propia naturaleza, de vuestra Esencia. Pones peso allí donde no existía
ningún peso. El Amor no es una responsabilidad. El Amor no tiene que
justificarse y no es justificable. No tiene que ser buscado o buscarle.
Ni siquiera hay que plantearse la cuestión de su manifestación, de su
ausencia, o de su presencia. Porque es lo que Eres. Es el ego que
querría ser Amor. Pero no podrá serlo nunca puesto que el ego se
construye sobre la falta de Amor, sobre el miedo. Pues, no puedes
permanecer en el ombliguismo y reivindicar el Amor.
El único verdadero Amor es en el que desapareces, como persona, como
individuo, como conciencia, como búsqueda. Si pudieras detener todo eso,
de un golpe de vara mágica, y permanecer tranquila, constatarías
instantáneamente (como ya lo dije) que no eres ni la protagonista, ni la
escena de teatro, ni la espectadora, ni el teatro. Juegas uno de estos
papeles y lo crees realmente, sabiendo, pertinentemente, que todo papel
tiene un final, como esa bolsa. Entonces se puede hablar del alma, del
Espíritu. Muéstramelo. La única verdad es el Amor, Morada de Paz
Suprema, Absoluta, Eterna, no efímera, no-yo, no-Sí. Mientras hay
reivindicación sobre la persona, eso quiere decir, simplemente, que
estás instalada en la persona. Si no hay persona, la persona no puede
tener el menor problema. Es imposible. Tomando otro ejemplo: es como si
tú me dijeras: “no quiero estar en el piso de bajo, pero quiero estar en
el 4to. piso del edificio”, pero persistes a permanecer abajo, sin
querer mudarte al 4to. piso. La expresión que podrías emplear es: querer
uno y otro. No puedes querer, a la vez, lo efímero y Ser Absoluto.
Recuerda: lo efímero no puede contener el Absoluto. El Absoluto contiene
lo efímero.
Es tan simple que nunca el ego lo aceptará, como jamás el Sí lo
aceptará, tampoco. Porque desean hacer pasar lo efímero por Eterno.
Aunque eso sea duro de oír, para la persona: tú no eres esta persona.
Pero mientras permanezcas en la persona, permaneces en el narcisismo,
que es sufrimiento o, a lo mejor, alternancia de sufrimiento y
satisfacción. Ahora bien, toda satisfacción llama a su reproducción (en
todos los sentidos del término, reproducción): en ti, por los miedos que
vuelven y que dan la vuelta, por la necesidad misma de reproducirse,
esperando encontrarse en una continuidad efímera. Toda persona está
inscrita en esta necesidad de reproducción. Todo, esa bolsa de comida no
puede existir, sino por este principio de reproducción. Es precisamente
de eso que es necesario tomar conciencia y extraerse. Y después,
deshacerse también, de la conciencia que lo percibió. Porque cuanto más
cavan (esperando encontrar la Luz), más se insertan en las Tinieblas.
Podría llamar a eso la psicología de la bolsa. Y esa es la Verdad.
Busquen sin buscar. Deténganse y avanzarán. Es necesario deshacerse de
todo lo que llega a la conciencia. Yo imagino que la persona encerrada
va a querer deshacerse de lo que hace sufrir. Pero no llega a entender
cómo debe también quitarse de lo que lo pone en alegría. Eso no quiere
decir salir de una relación pero es, cambiar de punto de vista. Cuando
me dirijo a ustedes así, la persona puede comprender (erróneamente) que
es necesario alejarse de una profesión, de un marido, de una mujer, de
una relación. Pero nunca he dicho eso. Es lo que oirán, a nivel de la
persona. Y lo oirán siempre así, mientras estén instalados en la
persona. Acepten ya no ser una persona y verán. Pero a partir del
momento en que emprendan una acción para ya no ser persona, suprimiendo
esto o aquello, no entendieron nada. Porque no me dirijo necesariamente a
la parte que oye mis palabras, inicialmente. Y es para eso que les
digo, cada vez, de tomar el tiempo para comprender. Si no comprenden
ahora nada, es mejor, porque me dirijo a lo que está más allá de la
comprensión. No me dirijo a la persona que escucha, sino a la que
entiende.
Copiado de aquí:
http://hallegadolaluz.blogspot.com.es/2012/06/bidi-1-autresdimensions-3-de-junio-de.html
La segunda parte ha sido posteada aquí: http://ondamistica.blogspot.com.es/2012/06/bidi-2-3-de-junio-de-2012-autres.html
¡Saludos!
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